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Comportamiento

Perros y niños: Cómo garantizar una buena relación

Sumar a un nuevo integrante a casa puede ser un desafío hermoso y emocionante. Ampliar la familia es una decisión que debe tomarse a conciencia y contemplando la realidad de cada uno. Informarse, averiguar y luego concretar la idea. Si estás pensando en dar ese paso, te recomendamos tomar estos consejos para que la convivencia en tu casa sea mejor para todos.

La novedad

Con la llegada de un bebé o un perro a la familia, uno de ellos puede sentirse desplazado o incluso ver al otro como un intruso. Para evitar que esto pase, siempre es bueno anticiparse a estas situaciones preparando el ambiente para que estos se conozcan.
Siempre es bueno presentarlos manteniendo las distancias y con un adulto presente que pueda supervisar este primer contacto. De esta forma vas a poder asegurar el bienestar de ambos y evitar movimientos bruscos o caricias (del niño con el perro o viceversa) que se podrían sentir como un ataque.
Para empezar, a la hora de conocerse, se debe esperar a que sea el perro el que se acerque, para que no piense que invaden su territorio, y pueda tomarse la libertad de oler al niño para conocerlo y reconocerlo en el futuro. Como indicamos antes, siempre debe haber supervisión de una persona adulta.
Lo mismo pasa en el caso de las visitas: siempre es mejor que no se abalancen sobre el perro y esperen a que este de el primer paso, para evitar reacciones negativas por parte de él.
Además hay que considerar la raza del perro en cuestión, ya que no todos son igual de sociables. Razas como el Labrador o Golden Retriever, pese a que pueden llegar a ser de un gran tamaño, son muy juguetones, cariñosos y en general no muestran comportamientos agresivos. El Bóxer, es otra raza muy divertida y a la que le gustan los niños; además tiende a ser muy protector así que será una buena compañía para los chicos. El San Bernardo – también otro perro bastante grande - es familiero, compañero y de buen carácter; buenos indicios de que podría llevarse bien con un niño. Estos son algunas de las razas que mejor conviven con los niños, pero en cada caso va a convenir averiguar bien sobre cada animal, informarse y así tomar una decisión, considerando estos detalles y el tipo de vida que llevamos, dónde vivimos (no es lo mismo un departamento de 2 ambientes que una casa con jardín) y más. Por lo tanto será importante mínimamente conocer el temperamento de cada raza (y si no es de raza) también analizar primero cómo se relaciona en líneas generales con otras personas y perros.
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Vínculo seguro entre perros y niños
Para fomentar una buena relación entre nuestro fiel amigo y los más chicos de la casa, también se recomienda incorporar ciertos hábitos como reglas. Una de ellas será enseñarle al nene o nena cómo acercarse al perro e incluso cómo acariciarlo sin tocar puntos que puedan dolerle o molestarle (eso dependerá de cada animal) y evitar que este reaccione frente a ello. Por ejemplo, orejas, ojos y cola suelen ser partes bastante sensibles en general y conviene evitarlos.
Otra de las cuestiones que habrá que enseñarles a los pequeños, será  no abrazar a los perros, ya que al sentirse “presos” dentro de sus brazos pueden reaccionar y rasguñar o morder al tratar de liberarse de lo que ellos ven como una amenaza.
Otra forma de lograr que se conozcan y establezcan un buen vínculo entre tu mascota y tu nena o nene, es incentivar e invitarlos a jugar juntos de forma segura presentando distintas propuestas que involucren a los dos y que en un principio no requieren que estén demasiado cerca. Una de ellas puede ser que el niño sea el encargado de tirar un palito y que el perro vaya a buscarlo.
Un juego como tirar de la cuerda por otro lado, puede derivar en mordeduras accidentales, lo mismo con la persecución de uno a otro, que el animal podría verlo como un ataque y reaccionar frente a ello.
Inicialmente se recomienda estar alerta y al tanto de las interacciones entre perros y chicos para evitar cualquier problema, y que este no pase a mayores. Pero con el tiempo y el paso de los días y de conocerse mejor, nuestros amigos peludos empezarán a tomar al niño como alguien más de su familia, la relación se irá afianzando y pronto van a poder convertirse en compañeros y compinches.
Es importante contar con tiempo y paciencia para fomentar este vínculo y que la relación entre ellos pueda ir creciendo.

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