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Comportamiento

Comunicáte mejor con perros y gatos

De la misma manera en que nosotros nos comunicamos, perros y gatos también tienen su propio lenguaje. Aprendamos un poco más sobre la forma en que nuestras mascotas se hacen entender y nos cuentan eso que les pasa.

¿Es cierto que los perros y gatos también pueden hablar?

A los humanos nos es fácil comunicarnos. Desde pequeños aprendemos a hablar y con el correr de los años vamos complejizando nuestro vocabulario para poder expresar cada vez mejor y de manera más precisa eso que queremos expresar. ¿Pero qué pasa cuando queremos hablar con otra persona que no comparte nuestro idioma? Algo parecido sucede con los animales que, aunque no hablan nuestra misma lengua, igual tienen mucho que decir. Perros y gatos también tienen sus sonidos característicos con los que podrán hacernos saber si están felices, enojados, ansiosos.

Los perros por ejemplo encuentran a través del ladrido una forma de llamar nuestra atención. Claramente no todos los ladridos son iguales, pero al compartir la vida con estos animales, uno aprende a interpretar ese sonido y entiende cuando es de emoción porque va a salir a pasear a la calle o de tristeza, cuando ve que se queda un rato sólo en la casa porque uno tiene que ir a trabajar.
A su vez, el idioma canino se complementa con gruñidos, muchas veces interpretados como un signo de amenaza que sienten los perros o gemidos que podrían ser de dolor o de excitación.

Los gatos por su parte, también se comunican a través de sonidos. Desde sus clásicos maullidos los cuales hacen que estemos pendientes de aquello que tienen para decirnos – y cuánto más intensos son, más necesitarán de nuestra atención – como también gruñidos, chillidos, que en general los usan para comunicarse con otros gatos, y por supuesto el ronroneo que en general suele expresar su felicidad o placer.

Por supuesto, y al igual que en el caso de los perros, será importante considerar el contexto en que se dan estos sonidos con los que nuestras mascotas nos hablan, y poder estar alertas para ayudarlos o acompañarlos si es que es eso lo que nos están pidiendo.

Los perros y gatos también hablan con su cuerpo

Sin embargo, la comunicación con nuestras mascotas es mucho más que lo que ellos puedan expresar a través de su “idioma”. Una mirada, un movimiento a veces dicen mucho más y de eso se trata el lenguaje corporal; aprender a leerlo e interpretarlo es clave para poder entenderlos y acompañarlos como ellos se merecen.
Básicamente el cuerpo de nuestras mascotas dice mucho más de lo que ellos serán capaces de decirnos a través de sus sonidos. Un dato más: esto aplica a las personas también.


Los Perros son muy corporales, se mueven por instinto y decisión, y es por eso que a través de algunos movimientos específicos son capaces de contarnos todo lo que necesitamos saber:

  • Cuando mueven rápidamente su cola o giran sobre sí mismos, por ejemplo, entendemos que nos están invitando a jugar, a compartir un momento. Lo mismo ocurre con otros perros a quienes pueden llamar estirando sus patas delanteras hacia adelante mientras que el resto de su cuerpo se tira hacia atrás.
  • En un entorno que les es conocido, muy probablemente el lenguaje corporal del perro sea más bien tranquilo; con las orejas relajadas y la cola baja. 
  • Distinto será a cuando tengan miedo y, en muchos casos, hasta se preparen para atacar. El cuerpo estará tenso, con la cola y la cabeza hacia atrás. Esta forma de comunicarse, puede complementarse con una actitud dominante que se hará evidente frente a otro canino. Es así como el perro establece contacto visual al tiempo que ensancha su pecho y mantiene orejas y cola firmes y levantadas.
  • Por último, la actitud sumisa – completamente opuesta a la anterior – hará que el perro se agache o hasta quede boca arriba. Puede expresarse hacia otro perro pero también frente a los humanos, a quienes les quiere demostrar su confianza.

Los gatos, a diferencia de los perros, a veces pueden ser muchos más fáciles de entender ya que suelen mostrar a través de su cola mucho de su lenguaje corporal:

  • Cuando esta realiza movimientos lentos, los gatos nos están demostrando su concentración y/o seguridad. Por eso es que en estos casos se los suele ver también con su cabeza firme y levantada en todo momento. 

  • La cola recta en cambio nos habla de un gato feliz. Esto muchas veces se complementa con los bigotes estirados y hacia adelante.

  • Por último, la cola puede inflarse cuando tu gato sienta miedo o esté enojado. En el primer caso, esta estará para abajo mientras que si está en alto, probablemente esté enojado.

A veces esto puede derivar en un posible ataque que se podrá anticipar cuando su cola se mueva rápidamente.

Con pequeños datos como estos seguro te va a ser más fácil compartir con ellos el día a día acompañándote y entendiéndote como verdaderos compañeros.

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